ORQUESTA FILARMÓNICA: 35 AÑOS AMPLIANDO HORIZONTES MUSICALES


Cinco veces al mes, cada sábado, algunos amantes de la música cumplen con un rito casi sagrado: se dirigen al auditorio León de Greiff , ubicado en la Universidad Nacional, para encontrarse a las cuarto de la tarde con el programa semanal que les ofrece la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Allí, el repertorio no solo es sonoro, también es humano, es parte de su encanto. A veces es posible encontrar padres atribulados que van acompañados con sus hijos de brazos pues seguramente no tienen con quién dejarlos, y a la mitad de un acorde absolutamente exquisito se oye el berrido del nene que pide el lácteo alimento; también es posible ser testigo de la vehemencia de algunas personas que rompen los vidrios de las puertas de acceso, ya cerradas, porque el auditorio se llenó y que por la misma razón, no los dejan entrar. Otros, estoicos, hemos continuado oyendo alguna pieza musical en medio de un temblor y con una orquesta que no detiene la ejecución que realiza a pesar del ritmo extra que ha impartido la tierra. De esto doy fe, aunque por el largo tiempo transcurrido quién sabe quién se acuerde. Y algunos otros, gracias a un desfase publicitario y falta de sentido común, han lanzado arengas, principalmente políticas y algo trasnochadas o mamertas, que pocos quieren oír, pues todos de una forma u otra han y hemos quedado subyugados por el poder que irradian los sonidos interpretados por la Filarmónica, todo lo demás es accesorio y pasa a un segundo o tercer plano. Digamos que se trata de elementos propios del folclore de cualquier recinto adscrito a una universidad. Es algo magnético.


El deseo de divulgar ampliamente la mal llamada música clásica o culta fue precisamente, uno de los objetivos que dieron origen a la Orquesta Filarmónica. A esta música se le otorgaban lecturas y valores que en apariencia solo los iniciados podían comprender y disfrutar, además, para poder oírla en algún teatro o auditorio (Teatro Colón o Biblioteca Luis Angel Arango), había que cumplir con algunas formalidades externas y era necesario traspasar una barrera con ujier a bordo. Por ejemplo, si se trataba de una mujer, tenía que asistir con falda, nada de "slacks" para ellas, advirtiendo, claro, que ese era el nombre que recibían los pantalones de las féminas y en el caso de ser un hombre, había que presentarse de corbata, pues por extensión de la torpe medida, nadie podía ir a la moda, porque las famosas camisas "Nehrú" y las de cuello de tortuga tan en boga por ese entonces, estaban prohibidas. Habría que recordar que el objetivo buscado por dicha moda, era el de derrocar el imperio de la prenda colgante, y cumplir con el requisito de ser a la vez cómoda, formal y elegante. Eran otros tiempos, bastante ingenuos por cierto. ¡Imaginar que se estaba transgrediendo al usar esa ropa!


Pero bueno, se puede decir que la Filarmónica de Bogotá es hija de la Orquesta Sinfónica de Colombia, en la medida en que algunos de sus maestros decidieron hacer toldo aparte, motivados por el deseo de llevar música sinfónica a un público más amplio y presentarla en recintos algo más informales y deponer esos protocolos de rigor que no tenían ninguna lógica. Así, tomaron la determinación de crear otra orquesta en 1966, pero como Fundación Filarmónica. Al poco tiempo de creada ésta, cayeron en cuenta de la necesidad de contar con el apoyo estatal y, por esta razón, en 1967 y gracias a un Acuerdo del Consejo, la orquesta adquirió el estatus del que goza hoy en día. Se convirtió por gracia y obra de sus fundadores, en un establecimiento público totalmente autónomo, que tiene la capacidad de financiarse gracias a transferencias realizadas por la Administración Central dependientes de la Alcaldía, contando así con presupuesto propio, aunque actualmente, para ampliar sus entradas contables, ofrece en venta sus servicios y recibe donaciones o aportes de empresas y particulares. Hoy posee dos sedes, una de ellas administrativa, que está ubicada en la calle 39B abajo de la Caracas y frente a un pequeño parque. Gracias a un convenio con la Universidad Nacional, cuenta con la segunda de ellas, pues sus ensayos los realiza principalmente en el auditorio León de Greiff.


Muchos se preguntan cuál es la diferencia entre una orquesta filarmónica de una sinfónica, y habría que decir que prácticamente ninguna, si acaso la hay desde una perspectiva etimológica pues ambos vocablos, filarmónica y sinfónica, apuntan a significados similares. El primero refiere al amor por la armonía y el segundo a una conjunción de sonidos: en griego Filos significa amor, Sin, contrario a lo que uno puede suponer, significa con y Fones sonido. Ambas, entonces, tienen significados muy parecidos y composición orquestal idéntica, de lo que se deduce, que se la bautizó así por sustracción de materia.


La orquesta con el paso del tiempo ha ganado en calidad, sus conciertos son memorables y en su repertorio se han incluido composiciones que abarcan todos géneros, movimientos y tiempos conocidos, así como las distintas nacionalidades incluyendo por supuesto la colombiana. Grosso modo recordamos que la Filarmónica montó todas las sinfonías de Mahler con la complejidad que esto implicaba, por la gran variedad de instrumentos que traen dichas creaciones. Recordamos también otras, entre tantas y tan gratas, como lo son el Oratorio y la Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach. Amén de obras de reconocidos compositores colombianos.


La Orquesta Filarmónica tiene como Directora General a María Cristina Sánchez quien a su vez es Directora de los coros Ballestrinque y Almaviva. Entre algunos de sus batutas recordamos a Dimitr Manolov, Eduardo Carrizosa, su actual Director Asistente, y el maestro Francisco Rettig, Director Titular. Carmen Mora y Jaime León, también han sido directores de la orquesta y tantos otros que han sido invitados, ya sean del orden nacional o internacional. En justicia, habría que nombrar en este escrito a todos los maestros que componen la orquesta, sin embargo de ellos, no podemos dejar de mencionar al fagotista Zbigniev Sajack, quien es el Director de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Nacional. No sobra agregar que la Filarmónica también ha lanzado entre otros trabajos, grabaciones de música Colombiana en discos compactos.

Para la celebración de sus 35 años, tienen programado para el sábado 24 de agosto, el primer Concierto de Celebración con los directores Francisco Rettig y Eduardo Carrizosa. Posteriormente, para el sábado 31del mismo mes, presentarán un concierto con música de Olivier Messian, que contará con la interpretación al piano del maestro Harold Martina. El jueves 25 julio en el estreno anunciado por la Nueva Opera de Colombia, la orquesta estará presente con la ejecución musical de la obra Turandot de Giacomo Puccini y luego continuará con la misma, los días 1, 3 y 6 de agosto.


MAURICIO A. VÁSQUEZ P.